Los sueños inducidos

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Claves para tener sueños inducidos

Desde siempre el hombre ha temido, o al menos respetado, a los sueños debido a que no somos capaces de explicar cómo y por qué se producen. Una de las maneras de perderles el miedo es intentando controlarlos y eso se puede conseguir mediante los sueños inducidos.

La inducción de sueños consiste en obtener solución a nuestras inquietudes  a través de la interpretación del contenido de un sueño que hemos tenido voluntariamente o que hemos intentado controlar. Para ello debemos concentrarnos en aquello que queremos resolver, justo antes de quedarnos dormidos y pedir que un consejo o respuesta nos sea revelado.

Existen dos tipos de sueños inducidos, uno es el inducido por terceras personas y el otro es el auto-inducido. En el primero de ellos, se necesita la capacidad de la otra persona para poder llegar a tu mente y mayormente se hace por medio de hipnosis.

El tipo de sueño auto inducido más común es el sueño lúcido. Estos sueños se llevan a cabo al despertarte a ti mismo por la noche y luego caer en un sueño controlado de nuevo que se produce estando plenamente consciente.

Cómo soñar lo que quieras

A continuación encontrarás una serie de técnicas que pese a ser muy simples son muy efectivas a la hora conseguir sueños inducidos

Una de las numerosas maneras de conseguirlo se basa en  escribir una pregunta que pueda ser contestada con “sí o no” en un papel. Leerlo varias veces antes de acostarse y guardarlo bajo la almohada. Apenas despertemos, anotaremos literalmente el sueño que hayamos tenido, no conviene desechar aquello que creamos no tiene sentido,  pues muchas veces sueños aparentemente desconectados con nuestra petición suelen tener mucha información que brindarnos.

Es recomendable anotar todos los detalles que se nos vengan a la mente, incluyendo palabras sueltas que parezcan resonar en nuestra cabeza, luego cuando tengamos tiempo suficiente como para hacerlo con calma, leeremos en voz alta el asunto incubado y nos sumergiremos en la atmósfera del sueño intentando descifrar su mensaje. Muchas veces es recomendable pedir ayuda a alguien no involucrado en el asunto, para que con su mirada fresca nos ayude a interpretar este sueño. Se considera que un sueño agradable se corresponde con una respuesta positiva y otro de carácter desagradable con una respuesta negativa.  A veces el sueño-respuesta puede producirse en la segunda o la tercera noche. Casi siempre aparecen en él símbolos relacionados con la pregunta o, en todo caso, se tiene una impresión, más o menos clara, de que ese sueño contiene la respuesta.

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Para lograr sueños inducidos es recomendable colocar objetos, fotografías, símbolos o imágenes relacionadas con lo que queremos soñar cerca de nuestra cama. Contemplarlas durante algunos minutos antes de dormirnos. Luego se deja de pensar en ello, se relaja y se duerme. No suele dar resultado la primera noche sino al cabo de dos o tres.

Con la  siguiente técnica se puede conseguir acceder sueños inducidos desde un estado de vigilia, sin que se produzca una interrupción en el flujo de pensamientos. Esto es posible gracias a que cuando el cuerpo permanece completamente inmóvil durante un período de tiempo, el cerebro cree que nos hemos queda dormidos y se “desconecta” del cuerpo, dando lugar a un fenómeno conocido como parálisis del sueño. Para realizar esta técnica debemos acostarnos en la cama, es aconsejable haber realizado algunos movimientos de estiramiento en brazos y piernas antes:

Debemos permanecer completamente inmóviles en esta posición hasta que nuestro cuerpo crea que nos hemos quedado completamente dormidos. Durante este proceso es posible sintamos una intensa necesidad de movernos (cambiar de posición, rascarnos, etc.) esto es solo una forma que tiene nuestra mente de comprobar si estamos realmente dormidos o no; también podemos experimentar alucinaciones hipnagógicas (puntos y formas de colores, un claro indicador de que estamos cerca de comenzar a ensoñar).

Debemos mantenernos relajados y enfocados en estímulos internos (respiración, sensaciones en el cuerpo, etc.) en vez de en los estímulos externos (ruidos de la calle, luces de la habitación, etc.). Una vez que superamos esta etapa deberíamos de acceder al sueño lúcido, muchas veces esto ocurre de forma automática, otras en cambio podemos encontrarnos acostados en la cama pensando que hemos fallado y realmente estamos experimentando un sueño lúcido sin saberlo, siempre debemos realizar una comprobación de realidad en este punto. Si sentimos que no podemos movernos, puede ser de ayuda imaginar nos ponemos de pie de un salto, o que giramos en círculos.

Es posible quedarse dormidos en este punto, esto es algo que con un poco de práctica ocurrirá con menor frecuencia, pero sin duda lo más habitual es que se produzca un falso despertar, es decir que creamos que hemos fallado en nuestro intento cuando realmente hemos entrado en un sueño lúcido.

¿Has intentado alguna vez tener sueños inducidos? ¡Cuéntanos tu experiencia!

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