Sueños proféticos

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¿Qué son los Sueños Proféticos?

Desde siempre los sueños han desconcertado a los hombres, principalmente porque cuando soñamos, nos relajamos tanto que surgen en el sueño nuestras emociones más recónditas. Algunas de ellas ni siquiera nos atreveríamos a plantearlas en nuestra vida normal por entenderlas fuera de lo normal, dentro del marco de lo esotérico.

Pero si los sueños que se consideran normales pueden desconcertar, lo hacen aún más los sueños que vamos a intentar analizar aquí: los sueños proféticos.

Los sueños proféticos, conocidos también como sueños premonitorios, son los sueños que aparentemente pronostican el futuro. Se sabe que a través del sueño las personas más sensibles pueden percibir fenómenos extrasensoriales, ya que al parecer, durante el sueño, se crean las condiciones más favorables para ello.

Algunos expertos como Freud o Jung distinguen dos clases de sueños proféticos: sueños premonitorios (son visiones sobre aconteceres futuros) y sueños telepáticos en visiones nocturnas (imágenes de un pensamiento que ha captado nuestro cerebro, es decir, cuando ciertas personas u objetos se pueden introducir en la conciencia durante el reposo del sueño).

Los sueños proféticos son denominados por la Psicología y la Parapsicología como sueños anómalos. Por su enigmática naturaleza, ofrecen información acerca del futuro inmediato de otras personas, lo que sucede en algún lugar distante o lo que habrá de ocurrir.

En la antigüedad se creía que la mayoría de los sueños predecían acontecimientos futuros por lo que se inventaron métodos complicados para su interpretación. Uno de los más antiguos manuscritos que se conservan, un papiro egipcio de 4.000 años de antigüedad, está dedicado al complejo arte de la interpretación de los sueños. sueños profeticosUn sueño del faraón Tutmés IV, hacia 1450 a.C., se consideró lo bastante importante como para ser grabado en una lápida que fue erigida frente a la Gran Esfinge de Gizeh. Cuenta cómo, cuando era todavía príncipe, Tutmés soñó durante la siesta que el dios Hormakhu le hablaba, diciéndole: “La arena del paraje en el que transcurre mi existencia me ha cubierto. Prométeme que tú harás lo que desea mi corazón; entonces sabré que tú eres mi hijo, que tú eres mi salvador…” Cuando fue faraón, Tutmés retiró la arena que cubría la Esfinge sagrada en honor de Hormakhu, y su reinado fue largo y fructífero, tal como el dios le había prometido en el sueño.

Las catástrofes, los accidentes y tragedias son los hechos más vistos en los sueños proféticos, aunque muchas veces no se ven tal cual, sino representados por diferentes símbolos. Para ello más de una vez la persona que interpreta el sueño ha de usar su intuición. Estos sueños, también a menudo llamados precognitivos, suelen ocurrir en la vida real al poco tiempo de haber sido soñados.

Una teoría racional para explicar este fenómeno postula que nuestra mente es capaz de organizar en el subconsciente, información, observaciones y datos, que normalmente descuidamos o que no consideramos seriamente durante la vigilia. En otras palabras, nuestra mente inconsciente sabe qué viene antes que nosotros conscientemente organicemos la misma información.

A diferencia de los sueños comunes, hay elementos determinados que tienen en los sueños proféticos un significado concreto en más del 97 por ciento de los casos. Sin reconocerlo abiertamente, las investigaciones indican también que intervendrían en estos sueños los denominados fenómenos parapsicológicos.

Cuando alguien duerme, recibe estímulos del cuerpo y del exterior. La suma de unos y otros induce a un estado de sensibilidad onírica que favorece la aparición inconsciente de sucesos extrasensoriales. El conocimiento cierto de un hecho futuro (precognición) intervendría entonces y, a la mañana siguiente o en días sucesivos, lo soñado efectivamente ocurriría.

La razón de la conexión entre los sueños y el futuro es sencillo. Aquellos nos hablan de los contenidos inconscientes, de las potencias ocultas, por donde encauzamos nuestras vidas ante el reto de posibilidades que el porvenir nos lanza. Y esa es la voluntad de nuestra existencia individual.

Condiciones para que un sueño sea considerado profético

sueños proféticosSerán sueños proféticos los que se hayan relatado, a uno o varios testigos dignos de fe antes de que el acontecimiento se produzca. El intervalo entre el sueño y el suceso debe ser relativamente corto, ya que la posibilidad de una relación accidental aumenta con el tiempo.

El sueño debe parecer improbable al que lo sueña o venir de un ámbito que le es extraño. Debe referirse a un hecho preciso y no revestir una forma vaga que permita una interpretación simbólicamente ambigua, que podría aplicarse a acontecimientos muy distintos (como sucede con las Profecías de Nostradamus, por ejemplo).

Normalmente las personas que tienen sueños proféticos o premonitorios pueden distinguirlos del sueño normal por su intensidad y el grado de impacto que reciben. También puede darse la circunstancia de que el mismo sueño sea compartido por más de una persona, como parece suceder en algunos accidentes y catástrofes. Un ejemplo de precognición onírica compartida fue el accidente de aviación del boxeador Rocky Marciano, campeón del mundo de los pesos pesados. Su muerte, aseguran, fue soñada antes por varias personas.

Finalmente, los detalles deben concordar, al menos en los rasgos esenciales, con aquellos realmente ocurridos en el sueño premonitorio o en la mente de la persona que evidenció un hecho que su propia mente no lo puede creer.

Las premoniciones más o menos comprobadas se cuentan por miles. La mayoría se refiere a anécdotas personales, pero algunas se relacionan con sucesos mundialmente conocidos y han sido reveladas con anticipación, antes de que el suceso ocurriera.

¿Has tenido algún sueño profético o premonitorio? ¿Conoces a alguien que los haya tenido? Déjanos tus comentarios.

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