Cómo es una sesión de reiki

sesión de reiki

En la entrada anterior dedicada a terapias naturales estuve explicando qué era el reiki y cómo podías aplicar por ti mismo el poder sanador de esta medicina. En esta ocasión me gustaría explicarte cómo es una sesión de reiki. Es decir, qué te vas a encontrar si acudes a un terapeuta experto en reiki para que te ayude con tus dolencias.

Como recordarás el reiki consiste en  la transmisión de energía vital a través de las manos.  Una persona puede transmitir su energía vital a otra  a través de las manos. De esta manera podrá desbloquear su flujo vital y reactivar su sistema inmunológico. El reiki no es una terapia de sanación, es decir el reiki no cura enfermedades. Lo que hace es reactivar la energía bloqueada de un organismo para activar las defensas y equilibrar mente, cuerpo y espíritu.

Cómo es una sesión de reiki

Existen muchos centros que dan reiki. Incluso en hospitales públicos como el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Antes de escoger uno asegúrate de que cuenta con los permisos necesarios y que sus terapeutas son titulados.

Una sesión de reiki suele durar una hora o un poco menos. Se necesita un ambiente relajado y sedante para que el resultado sea más positivo por lo que muchos profesionales usan música relajante y algo de aromaterapia. Una buena opción es música específica para sesiones de reiki  que incorpora el sonido de con campanillas cada dos o tres minutos. De esa manera el especialista administra el tiempo que  usa en cada pase de reiki.

Lo primero que hará el terapeuta en una sesión de reiki es iniciar una charla para saber cómo se encuentra el paciente, qué molestias tiene, desde cuándo, etc. Una vez está puesto en antecedentes, el paciente deberá tenderse en una camilla totalmente vestido. Sólo tendrá que quitarse los zapatos y todos los objetos metálicos para que no interfieran con el tratamiento. Como durante la sesión de reiki la temperatura corporal sufre cambios, el terapeuta tapa al paciente con una manta ligera.sesión de reiki

Antes de transmitir el flujo vital, el especialista realizará un chequeo del campo energético del paciente, sobre todo de los puntos de intercambio de energía, llamados chakras. De esta manera podrá encontrar los puntos donde la energía del paciente se halla bloqueada.

Una vez hecho esto, el terapeuta trazará los símbolos de reiki pertinentes y colocará las manos sobre los distintos chakras afectados para que la energía vital fluya. Antes de pasar a los chakras afectados, el reikista puede pasar las manos sobre la cara del paciente. Todos los pases de manos se realizan sin tocar al enfermo. Las manos se colocan a unos diez centímetros por encima del cuerpo del paciente.

Normalmente el terapeuta hará pases de manos en cabeza, torso, espalda, piernas y pies del paciente. Así se asegura de que la energía fluya por todo el organismo. Transcurridos unos cuarenta minutos el reiki ya estará transmitido al cuerpo del paciente. Pero la sesión de reiki no termina aquí ya que después el reikista suele realizar algunos pases para limpiar el aura de la persona y conseguir así la armonía total de cuerpo, mente y emociones.

Una persona puede visitar a un reikista para curarse de una dolencia y al final del tratamiento haber cambiado totalmente de comportamiento, de modo de pensar o de forma de relacionarse con los demás. Esto se debe al reequilibrio emocional y mental que el reiki produce.

Efectos de una sesión de reiki

Mientras se desarrolla la sesión de reiki los pacientes pueden experimentar sensaciones diferentes y contrarias. Muchos sienten frío o ven colores tanto con los ojos abiertos como cerrados. Pero las sensaciones agradables son mayoría. Así durante el tratamiento el enfermo siente una relajación profunda, una gran sensación de paz. Incluso algunos llegan a quedarse dormidos, lo que no interfiere para nada en el tratamiento. A medida que la energía fluye, se suele notar un cosquilleo y un poco más de calor. Algunas personas no sienten nada en especial pero eso no significa que no haya funcionado el reiki.

Lo que seguro que notarás después de una sesión de reiki es un aumento de tu energía y tus ánimos, dándote un punto de vista más positivo sobre la vida. Te sentirás más relajado y descansado por días.

Algunos pacientessesión de reiki tras recibir sus primeras sesiones experimentan cambios que pueden ser molestos. En los días siguientes a la sesión de reiki pueden aparecer náuseas, vómitos, diarrea o dolor de garganta. Las molestias también pueden ser emocionales y te pasarás unos días enfadado y con las emociones a flor de piel. Eso no significa que el reiki le haya hecho daño o que no haya funcionado. Esto es lo que se llama una crisis de sanación.

Qué es una crisis de sanación

Es habitual que en los días siguientes a la sesión de reiki puedas sentir náuseas, irritabilidad, sensibilidad excesiva o enfado. Cuando esto te pase, creerás que el reiki te ha perjudicado y que estás peor que antes. Pero no es así. Lo que está ocurriendo es que se ha activado un proceso mediante el cual el organismo libera toxinas acumuladas en los diferentes órganos. También la mente se libera de emociones tóxicas o pone de manifiesto patrones de pensamiento que nos son nocivos.

En caso de que estos síntomas aparezcan no hay que asustarse ni preocuparse. En unos días se solucionarán solos. Son signo de que tu cuerpo y tu mente se están desintoxicando y de que la energía vuelve a fluir libremente.

Cuántas sesiones son necesarias

Eso dependerá de la desarmonía en la que se halle el paciente. Usualmente con una sola sesión se notan ya los efectos positivos del reiki. Aunque se aconseja realizar al menos cuatro sesiones para trabajar más a fondo y restaurar la armonía vital del paciente en su totalidad.